CLAVES DE LA NORMATIVA.
La normativa europea CPR (Construction Products Regulation) obliga a que todos los cables instalados en edificios superen un test de reacción al fuego en laboratorios oficiales. Este ensayo determina cómo responde el cable ante una llama y clasifica su comportamiento en categorías como B2ca, Cca, Dca o Eca.
- ¿En qué consiste el test CPR?
Durante la prueba se mide de forma continua la propagación de la llama, la liberación de calor y la producción de humo. Para ello se siguen los criterios de la norma EN 50399, que incluye el uso de una cabina de fuego, un quemador de 20 kW, analizadores de gases y una escalera vertical de cable.
- No propagación del fuego
Una de las principales ventajas de los cables con clasificación CPR es su capacidad de limitar la propagación de un incendio:
- Los B2ca no deben extender la llama más de 1,5 metros.
- Los Cca no deben superar los 2 metros.
Gracias a ello, se evita que un fuego localizado se propague a través de la red de cableado.
- Clasificaciones adicionales CPR
Además de la reacción al fuego, la CPR establece parámetros complementarios:
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- Cantidad de humo: s1a, s1b, s2, s3.
- Caída de partículas: d0, d1, d2.
- Acidez del humo: a1, a2, a3.
Estos niveles aportan un extra de seguridad en situaciones de incendio.
- Requisitos en Europa
La normativa nacional de cada país determina qué clase CPR se debe utilizar. Generalmente, se exige clase Cca en lugares con alta densidad de personas o equipos críticos, como hospitales, oficinas, hoteles o centros educativos.
En conclusión, elegir cables con la clasificación CPR adecuada es fundamental para garantizar la seguridad contra incendios en cualquier proyecto de construcción.
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Fuente: TopCable
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